Cada
año es mejor que el anterior. Siempre debe ser así porque de lo contrario sería
un fracaso. Nunca debes rendirte y constantemente mejorar en algo.
Nota:
El resto de los acontecimientos importantes no están ligados al blog o no
tienen por qué darse a conocer, pues forman parte de mi vida privada. Sin
embargo hay un lugar para gente pervertida llamado Twitter. Ahí pueden seguirme, pero calmaos, que tampoco soy un exhibicionista.
Enero
fue un mes extraño. En diciembre del 2010 un chico me contacto por Facebook
para decirme algunas cosas. Decía que él y yo teníamos muchas cosas en común y
que le había gustado mucho mi blog. Yo amablemente le agradecí dichos
comentarios, pero luego comenzó a comportarse de manera inadecuada. Abrió un
blog donde posteaba artículos míos y luego los hacía pasar como suyos
spameándolos con sus amigos. Y fue
empeorando. Me eliminó de Facebook y robó una imagen mía para crear un perfil
falso donde se las daba de “chico malo” insultando a algunos de sus amigos. ¡Ja!
Por si no fuera poco cayó todavía más bajo. Por aquella época tenía una sección
que resumía una descripción brevísima de mí, pues él la copió y pegó en su
blog, únicamente cambiando los nombres.
Le
escribí un artículo que puede encontrarse pinchando aquí. En su blog la entrada
que tiene en portada, por ejemplo y como única excepción, el primer párrafo lo
sacó de un texto que escribí hace algún tiempo y que
todavía puede encontrarse en mi blog. El segundo texto es un escrito de una
persona que se hace llamar Guteo Therion. Resulta que a finales del 2010 fui
finalista de un modesto concurso literario en la página de ésta persona por el
cuento corto “El peor día de mi vida”.
Dylan, piensa, lee y estudia, deja las utopías.
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| Una imagen que tomé por entonces. |
Enero
también fue el mes donde me planteé un propósito: leer más que el año pasado. Y
vaya que lo hice, coño. Desde cuentos, pasando por poesía y novelas, hasta
ensayos de diversos temas. Aprendí mucho de literatura, cine, teatro, música y
fotografía este año. Y gracias a la constante asesoría de mi papá, política. No
obstante aún estoy lejos de lo que quiero y admiro, por eso haré el doble el
año que viene. Es muy satisfactorio mirar el pasado y darte cuenta que has
mejorado mucho. Eso siento ahora mientras tecleo y recuerdo: satisfacción.
Febrero
fue genial. El día de mi cumpleaños estuve solo. Mis padres intentaron hacerme
sentir bien cocinando mi platillo favorito y regalándome un celular, pero lo
cierto es que no hacía falta. Yo me sentía muy bien. Para entonces ya estaba
muy metido en las cosas que me gustan, así que en realidad quería estar solo.
Yo únicamente quería leer, escuchar y observar, todo lo demás no me importaba,
incluso la escuela.
El
14 de febrero no le regalé nada a mi novia. Creo que no sé enojó ni nada por el
estilo. Era una de esas subnormales adictas a Britney Spears, descaradamente
bonita y tonta, cristiana y con lindos ojos. Yo creí que el hecho de ser
cristiana era su mayor defecto, puesto que las cristianas siempre, tarde o
temprano, terminan intentando convencerme de que Dios lo es todo. Nunca lo han
logrado. Ésta, sin embargo, jamás lo intentó y fui yo el que intentó
convencerla de que Dios no existe. De lejos lo peor fue su fanatismo hacía
Britney Spears. ¿Qué es más bruto, ser fan de Britney Spears o de Jesús de
Nazaret? Hagan sus apuestas.
Febrero
fue el mes donde conocí a uno de mis mejores amigos “no ricos”. Su nombre es
una mierda así que no lo escribiré, pero le agradezco mucho su confianza y
compañía durante todo el año. Ya comenzaba a tener problemas conmigo mismo, no
en asuntos escolares ni familiares, sino… no sé. Creo que comenzaba a descubrir
esas 1000 partes de mí.
En
marzo corté a mi novia de la mejor forma posible. No soy como el resto de
maricas que siguen el famoso guion teatral de siempre: primero lloran, luego
discuten con sus amigos, después se comportan raro, titubean antes de hablar y
finalmente terminan entre sollozos. ¡No! Un verdadero bárbaro de derechas no le
vuelve a dirigir la palabra, simplemente desaparece de su vida. Un día no volví
a hablarle, simplemente cuando me la encontré la ignoré y seguí de largo. Ella
nunca intento hablarme que yo sepa, así que me ahorré tantos disparates y
tonterías.
En
marzo también leí el mejor libro de mi vida. Cayó a mis manos como si fuese el
destino, nunca lo busqué, él me encontró. Yo ayudaba a mi papá a limpiar la
pequeña biblioteca familiar, cuando después de haber elegido algunos títulos
resbaló de la parte alta del librero “El lobo estepario”, de Herman Hesse. Las
1000 partes de mí sabían que pronto llegaría a sus mentes el lobo, por eso se
alborotaron tanto. Tanto y a tal grado que aún no puedo con ellas. Cuando hube
terminado el libro empezó la locura. Todas esas cosas que tenía controladas
como mis sentimientos, mis amigos, mi familia, mi vida… salieron de mi control
mental. Después llegó el caos, un tranquilo tiempo de paz y otra vez caos. Se
burlan de mí y cuando estoy solo me torturan, se niegan a actuar en público,
aunque a muchos de ellos no les interesa nada. Seguro han escuchado a personas
pendejas sumamente fracasadas que afirman haber leído la Biblia (apenas han
leído cuatro páginas, el resto fue lavado de cerebro) y luego cambiar por
completo. Pues bien, yo no sé si cambié por completo, pero definitivamente algo
pasó conmigo.
Recuerdo
que en marzo fue el mes donde una chica me gustó de manera desproporcionada.
Ella sería la causante de soliloquios sentimentales y trágicos en las noches
después de escribir. Ahora puedo más con ello, pero realmente me hizo sufrir.
Abril
fue una mierda. No me ocurrió nada interesante relativo al blog o digno de
contarse. Recuerdo algunas buenas anécdotas con mis amigos, pero esas son cosas
que no deben decirse. Mi vida privada descansa también en escrito, pero sobre
mi diario de papel.
Mayo
fue la muerte. Me enamoré de la manera más estúpida de la chica que menciono
arriba, me tenía totalmente dominado. Alucinaba con ella y lejos de agradarme
me molestaba. Cuando leía ella se fusionaba con las letras. Su esencia descomponía
y reorganizaba las palabras para formar su figura. Era rarísimo y sólo causaba
que no entendiera lo que leía. La primera vez que la vi me maravilló. Llevaba
un hermoso vestido rojo. ¡AH! Sus cabellos chinos y sus ojos… Fue amor a
primera vista. Ese mismo mes uno de mis amigos hijo de puta le habló.
<<Amiga, mi amigo que está ahí parado –dijo señalándome- quiere
conocerte>> Yo estaba sorprendido, no supe qué hacer, cómo reaccionar.
Afortunadamente ella iba acompañada por varias amigas, así que sólo dijo que
llevaba prisa después de mirarme y sonrojarse tímidamente. Escribí una vez para
ella (“En la mente del escritor”)
En
junio me inscribí a un concurso de
periodismo. Ahí conocí a dos personas muy interesantes. Una periodista y
escritora que fue jurado y maestra, y una chica muy inteligente y bonita que
era parte de la competencia. Ambas son ahora mis amigas. Teníamos que crear una
revista sobre tema libre, pero con características especiales que aprendimos
durante un pequeño curso de periodismo. Las características eran: entrevista,
editorial, crónica y fotoperiodismo. Yo hice mi revista sobre cultura. Sin
embargo durante mi investigación para la revista fui asaltado. Me robaron una
cámara profesional que serviría para hacer mi fotoperiodismo. Fue lo peor que
me pasó este año, me jodieron completamente porque además la cámara no era mía.
Escribí en el blog al respecto (“La gota que derramó en vaso”)
El
día de la premiación Guillermina (la chica muy inteligente y bonita) hizo una
aparición especial de un último minuto, maldita. Tuvieron que llamarla a su
trabajo para que fuera, mientras que yo llegué a tiempo y tuve que soportar la
presentación de otros concursos. El resto de participantes en el concurso de
periodismo no ganaron ni una sola categoría, supongo que no tenían lo
suficiente. En las clases no mostraron las habilidades suficientes como para
intimidarme, la única que lo logró de verdad fue Guillermina.
Fue
emocionante. Primero gané yo en la categoría entrevista. Luego ella en la
categoría editorial. Luego yo en crónica y finalmente ella en fotoperiodismo.
El resto de concursantes no ganó nada (qué vergüenza). Entonces llegó el
momento de saber quién había ganado la computadora y un hermoso trofeo con el
Ángel de la Independencia.
-Y
el ganador es… -yo abrí los ojos como platos y apreté con fuerza los puños-
¡Guillermina, de la revista “Le´pero”!
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| Placas que me dieron ese día |
En
junio por alguna razón viajaba a diario, y para esos viajes debía utilizar el
metro. En uno de esos viajes me pasó algo bastante extraño que inspiró uno de mis
cuentos (“Linea 8”). Yo estaba esperando el metro cuando en los micrófonos
pusieron a niñas riendo. Todos pudieron escuchar a las niñas reír. Esto en el
mejor de los casos no tendría importancia, algún imbécil podría estar jugando
con el alta voz o algo así. Esa es, de hecho, la razón. Sin embargo afuera de
la estación Chabacano del metro de la ciudad de México estaba lloviendo, el
sistema eléctrico estaba fallando y la luz parpadeaba con mucha tendencia a
extinguirse y dejar la estación a oscuras con esas malditas risas.
En julio escribí “La ciudad dela niebla”. Una historia a la que le tengo mucho cariño porque al escribirla
tuve un cruce de sentimientos como si fuesen arrasados por un tornado furioso.
No digo que sea buena, porque de hecho es malísima. Es sólo que me enojé, amé,
odié y lloré a la par que escribía como en pocas veces. Durante el proceso de
creación fumé muchos cigarrillos por una extraña tensión que sentía y que ni el
café ni el vino que les robaba a mis papas podían calmar. El gran maestro Jorge
Luis Borges dijo sabiamente: “Que otros se enorgullezcan por lo que
han escrito, yo me enorgullezco por lo que he leído”. Y considerando la
generación a la que pertenezco, así es. Yo me enorgullezco por lo que he leído,
no por lo que he escrito.
También el
Gobierno del Distrito Federal me regaló una laptop por el concurso de
periodismo. Había cámaras de televisión y algunas tantas me enfocaron cuando
nos estaban organizando. Yo le guiñé el ojo a una reportera con micrófono del
canal 40. Fue el embajador de Sudáfrica en México y nos dio a todos una medalla
con la imagen de Nelson Mandela.
Lo
peor decisión del año no fue cagar en uno de los miaderos en forma de triangulo
que hay en los baños públicos de la ciudad, sino haberme inscrito en un curso
de verano y desperdiciar mis vacaciones de verano, en el mes de julio y agosto.
El curso de verano era para tratar con niños. Tuve que ir a una “capacitación”
y luego trabajar como maestro de unos cuantos párvulos. A una de las niñas le
dediqué una historia (“El hombre del impermeable amarillo”). Desde las fiestas
de la secundaria no me sentía tan tercermundista. Odié todo a excepción de una
persona: Miriam. Durante el curso los niños y los subnormales de mis compañeros
se la pasaban molestando con que Miriam y yo éramos novios, incluso el hermano
de ella me llamaba suegro. ¡Coño! Sin
embargo fue gracioso, una divertida y tercermundista experiencia: insultos
entre los compañeros de trabajo, insultos entre maestros y niños, noviazgos entre
niños, noviazgos entre niños y maestros, robos. ¡Ja! Tiempo después uno de los
niños del curso me dijo que yo le gustaba a una de las niñas, una que no es tan
tercermundista. La verdad a ella más le vale cuidarse de los novios, es bonita
y cuando esté más grande va a tener a un montón de pendejos tras ella. Y visto
y considerando el lugar donde vive le conviene estudiar y leer, sobretodo leer.
En
conclusión de esta experiencia puedo decir que la niñez y la juventud de México
están podridas. Hay graves problemas en educación y cultura, es por ello que
los ciudadanos son incompetentes y brutos. Podría hacer una lista sobre los
problemas de México, pero eso quizá sea en otra ocasión.
“Al pueblo
tonto y bárbaro, le es necesario el yugo, una aguijada y heno” ~Voltaire
En septiembre me inscribí a taller literario. Ahí conocí a un
joven francés que piensa que Chichén Itzá fue construido por extraterrestres (“Matthieu el periodistafrancés”). Fue muy agradable conocerlo, es el primer extranjero europeo con el que tengo contacto frente a frente. También me puse muy enfermo. Tuvieron que ponerme cinco inyecciones
para curarme. El doctor dijo que estaba a un paso de bronquitis (“Recientes”).
En
octubre tuve el mayor dolor de cabeza que he sentido en años. Un día llegando
de la escuela me encerré en mi habitación y sólo salí para comer. Intenté mirar
la televisión pero conforme pasaban los minutos me hacía enojar. Intenté leer
pero no me podía concentrar. Pronto comencé a sentir mucho odio, nada me parecía
bueno y la cabeza me dolía mucho. Recuerdo que arroje con violencia hacia la
televisión un libro de historia bastante gordo y con pasta dura. Me volví a
recostar en mi cama tratando de calmarme, y entonces pensé en escribir. (“Recitéun soliloquio en mi habitación oscura”). “Después
de escribir esto recité un soliloquio en mi habitación oscura. Mis pensamientos
ahora pertenecen a la oscuridad de ella. Ojalá nadie los haya escuchado, porque
hasta yo sentí miedo.”
En
octubre decidí crear un blog cooperativo con algunos amigos y otras personas.
Es un blog cultural, político y literario donde se suben reseñas de libros,
opiniones y hasta ensayos escolares. Todos están invitados a la fiesta. Si
quieres participar mándame un correo y listo. Todos escribimos cuando queremos,
así que no hay ningún tipo de cuota a cumplir.
También
en octubre entré a un concurso de cuentos organizado por la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR),
para todos los estudiantes de preparatoria de la ciudad. Los resultados
estarían disponibles un mes después.
En noviembre recibí
los resultados del concurso mediante un correo electrónico. Quedé en tercer
lugar, gané 2500$, una ardilla de peluche, juegos de mesa y un diploma. En mi
colegio el policía fue a mi salón interrumpiendo mi clase de matemáticas. Se
acercó el profesor y le dijo: “Un alumno se va a ir expulsado. ¿Quién es Haile
Espino? Está acusado de secuestro”. Todos se me quedaron viendo con sus
olorosas bocas abiertas. Yo me sorprendí, pero no tuve más remedio que ir a
arreglar el asunto. Una vez fuera del salón el policía me dijo que era broma, que
en realidad el director quería hablar conmigo. Cuando llegué con él me extendió
la mano y me felicitó por el concurso de CONAFOR. Me aduló e invitó a la ceremonia
de graduación de la generación que acaba de salir, dice que me darán un reconocimiento
y que soy un ejemplo de lo que necesita el colegio. Ya veremos. La ceremonia de
graduación es en enero, será un buen inicio de año. El cuento con el que gané
es “Mi glorioso Aliso italiano”. Ahí aclaro algunas cosas sobre él.
En noviembre subí al
blog un extracto de una novela corta que estoy escribiendo. La había terminado
hace unas semanas pero no estaba satisfecho con ella, así que la rescribí. Lo
más interesante de la novela es que está basada en hechos reales.
Igualmente
en noviembre escribí acerca de los otros yo, en referencia a lo ocurrido hace
meses, antes y después de leer El lobo estepario, y que desencadenaron una
serie de reacciones emocionales en mi personalidad (“Dos además de mí”). Estoy
en lucha constante contra ellos, como Link y Ganondorf, como Estados Unidos y occidente.
En noviembre me hice
novio de Liz, una chica linda y rica que conocí en el año 2008. En el 2009 me
comenzó a gustar, en el 2010 pasamos cosas extrañas y divertidas, hasta que
finalmente este año estamos juntos. Lo escribo porque algunas cosas que he
escrito aquí no le gustarán en lo absoluto, y sin embargo hago valer mi
libertad. Te quiero mucho, cariño.
¡Oh, diciembre! Mi
papá me regalo un libro con los cuentos de Jorge Luis Borges, el mejor escritor
que ha dado este lado del mundo. Hace unos días gracias a mi novia pasé la
noche en una lujosa habitación en el corazón de Sante Fe, en la ciudad de
México. Bebí vino y me dieron de fumar mucho. ¡Fue increíble! Además de eso no
he hecho nada interesante. Es diciembre y sólo he dormido y comido, leído y escrito.
Lo normal.
Fue un año estupendo,
pero el 2012 debe ser mejor. Hay objetivos a la vista, cosas que aprender y
mejorar. Se avecinan tiempos difíciles y hay que enfrentarlos con la cara en
alto y puños cerrados. Nunca debes rendirte. ¡Nunca, nunca debes rendirte!
Contacto
~ Haile Espino





Men eres un macho.