La
política mexicana de izquierda y derecha protagonistas en la primera década del
siglo XXI están escindidas. Estas fracturas han propiciado, entre la sociedad
harta en búsqueda de la paz primigenia y arquetípica, el retorno del antiguo
partido totalitario. Luego de 12 años del gobierno que acabó con el dominio
hegemónico del PRI, la sociedad queda con un mal sabor de boca. Entre la
estupidez del presidente Vicente Fox y la atrevida estrategia contra el crimen
organizado de Felipe Calderón, es difícil que el Partido Acción Nacional
recupere las preferencias que tenía hace seis o doce años. Por otro lado, el
PRD y su mayor representante Andrés Manuel López Obrador, todavía mantiene
ciertas preferencias entre la población, especialmente con los grupos más pobres.
Las ilusiones del PRD de llegar a la presidencia, sin embargo, se ven afectadas
por el mismo Andrés Manuel, que insiste en la “mafia del poder”, la
“oligarquía” y el “fraude electoral” (que sólo demostró lo mal perdedor que
es). Hace unos meses presentó su “República amorosa” olvidando que es, al igual
que sus seguidores, alguien fácil de provocar.
El
PRI está de regreso y hasta el momento nada lo ha podido detener: ni las pifias
literarias, ni los robos masivos, ni las críticas de intelectuales, ni la
historia, ni Twitter. Los dos partidos que lograron mandar al PRI a un tercer
plano no impulsaron la fuerza necesaria para encarcelar a la bestia. Es como la
errónea concepción que tiene Felipe Calderón sobre cortar cabezas. Él cree que
capturando al jefe de un cártel de la droga acabó con el mismo como si fuese
una serpiente, siendo que en éste siempre crecerán otras cabezas. Sacar al PRI
de la presidencia fue cortar la cabeza principal de un monstruo, pero en su
lugar crecieron pequeños y molestos monstruitos que fueron ignorados por
el PAN y PRD en sus constantes e impresionantes choques. Ahí tenemos a Elba
Esther Gordillo, Arturo Montiel o Humberto Moreira.
El
retorno del PRI también está ligado a la creciente violencia en el país. Los
últimos años han caracterizado a México, en la prensa nacional e internacional,
por las muertes violentas que se registran todos los días. La población en
general percibe el incremento de la violencia desde antes del gobierno de
Felipe Calderón, pero fue en el año 2008 donde los asesinatos masivos
comenzaron hacer mucho más descarados. Los cárteles de la droga en México
se ven desequilibrados desde la transición democrática en el 2000. La aparición
del ejército, la marina y la policía Federal en las calles que intentan
recuperar los territorios perdidos, obligan al crimen organizado -debilitado
poco a poco- a actuar agresivamente. La descontaminación de las instituciones
públicas, la extinción de policías municipales y estatales, la persecución de
la droga y los criminales propicia lo mismo. No obstante, es la sociedad
desesperada de paz la que desea el regreso del PRI e intrínsecamente el gran
problema de México. La población alarmada y desesperada encuentra como opción
el retorno a ese “sistema de negociación de incumplimiento de la ley” creyendo
que así alcanzará la paz.
Bien lo escribió Roger Bartra en su ensayo publicado
en Letras Libres No. 157.
“Me
pregunto si el auge del PRI no es el extraño síndrome de abstinencia de una
sociedad que requiere dosis de la antigua droga que la mantenía tranquila.
Sería el síntoma de una sociedad llena de miedo que, como reflejo, se resiste a
abandonar la vieja cultura política, a renunciar a hábitos profundamente
arraigados”.
La
llegada de la democracia deterioró los tejidos sociales mediadores que aseguran
el equilibrio de la sociedad civil.
“El
problema de México no es el narcotráfico, ostentosa cerecita del gran pastel de
la ilegalidad […] Este pastel está compuesto por una sociedad permisiva al
quebrantamiento de la ley y una autoridad que cotidianamente, en todos los
ordenes de gobierno, nos demuestran que la ley es un elemento, digamos,
negociable. “ *
Además,
durante las campañas electorales del 2006 no había quién previera que el
ganador de la contienda electoral desencadenaría una lucha contra el
narcotráfico, aunque también era obvio que se tenía que actuar sobre el
problema. Las dudas sobre la legitimidad del proceso electoral del 2006,
encabezados por Andrés Manuel, han impulsado, entre otros efectos, que la
sociedad no vea con malos ojos un posible pacto con el crimen organizado; algo
que por supuesto no haría el PRD y que no hace el PAN.
Las
encuestas dicen que el candidato a la presidencia del PRI, Enrique Peña Nieto,
mantiene una amplia preferencia electoral de más de 20%. El PAN aún no tiene
candidato oficial, y si en verdad quiere competir tendrá que elegir un
candidato único, mientras que la alianza de las izquierdas PRD, PT y
Convergencia tiene un candidato al que, en mi opinión, es difícil creerle. AMLO
se niega a mirar la realidad, enfrenta muchos obstáculos, Ernesto Cordero no
tendrá cara, de ganar la contienda interna, para explicar por qué perdió la
elección presidencial, Santiago Creel igual. Josefina, la que en mi opinión
debería ser la candidata única del PAN, es la que puede mantener la esperanza
de que la bestia no regrese al mando central. El PAN y sus tradiciones
liberales no han impulsado un cambio verdadero, lo contrario a lo que promete
pomposamente la izquierda mexicana.
Cuando
Enrique Peña Nieto se convirtió en el hazme reír de todo México por no poder
nombrar tres libros en la FIL Guadalajara me pareció irónico. ¿Qué fue
gracioso? Por supuesto, pero EPN es un reflejo del mexicano común. Es
trabajador, imbécil, inculto, carismático, etcétera. No creo que ser un gran
conocedor de literatura sea relevante para gobernar, ahí tienen a José López
Portillo, por ejemplo. Sin embargo también hay que leer un poco, es básico para
el que pretende gobernar, ahí tienen al pendejo de Vicente Fox, que si bien no
fue el peor presidente sí uno de los más brutos. Las encuestas de enero eran
esperadas para saber que tanto le había afectado a EPN sus tropiezos. Pues bien
sucedió algo predecible, no le afectaron. Disminuyó en la preferencia electoral
apenas un 3%, que no es cualquier cosa (2 o 3 millones de habitantes) ¿Saben
por qué Enrique Peña Nieto no fue afectado por la demostración de su ignorancia
en la FIL? Porque los mexicanos tampoco leen, porque son como él. No le
afecto también por el mexicano está desinformado, muchas personas ni siquiera
se enteraron que había una Feria Internacional del Libro. El hecho de EPN no
sepa ingles, como se demuestra en este video, tampoco importa un
carajo, AMLO tampoco sabe Ingles. A la gente no le interesa, la mayoría votará
por el candidato de la Bestia porque es popular, porque es buen rostro, porque
tiene una esposa que es actriz, porque creen que así recuperarán la paz.
Es
el fin de la abstinencia de una sociedad que necesita una dosis de esa droga
que la mantenía tranquila.
*"El
día después", en El
México que nos duele: crónica de un país sin rumbo, de Ricardo Cayuela
Gally y Alejandro Rosas, México, Planeta, 2011, p.194.
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No quiero que regrese el PRI y que robe todo lo que no pudo robar en 2 sexenios panistas, yo quiero que el PAN siga gobernando, pero me gustaria mas que Santiago Creel fuera el presidente.